Al nacer Jesús, no fueron los líderes religiosos, ceremonialmente limpios de la época, ni los gobernantes con su séquito real quienes vinieron y adoraron al Niño Rey.
El liderazgo nacional de la Iglesia Misión Centroamericana ha llevado a cabo visitas a numerosas iglesias, pastores y líderes, compartiendo oraciones, disfrutando de la comunión y celebrando la fortaleza de la iglesia.