El Salvador – Con un espíritu de unidad, expectativa y profunda convicción sobre la importancia de formar a las nuevas generaciones, la Iglesia Misión Centroamericana (MCA) llevó a cabo su primer Congreso Joven “Izando Banderas: Liderazgo y Discipulado”, un evento diseñado para fortalecer la vida espiritual, el liderazgo y el compromiso misionero de los jóvenes.

Los preparativos para este congreso comenzaron semanas antes, con el trabajo dedicado de un amplio equipo de servicio conformado por pastores, líderes juveniles, voluntarios y diferentes comisiones organizativas. Cada área trabajó con entusiasmo en aspectos de logística, comunicación, formación, adoración, consejería pastoral y acompañamiento espiritual, con el propósito de ofrecer un espacio que impactara profundamente a la juventud. Este esfuerzo conjunto reflejó el compromiso de la denominación por invertir en el discipulado y la formación integral de sus jóvenes.

El congreso se realizó el sábado 28 de febrero, en las instalaciones de la Iglesia Bautista Miramonte, iniciando a las 3:00 de la tarde. Sin embargo, desde horas antes del inicio ya se observaban decenas de jóvenes llegando con entusiasmo y expectativa, deseosos de participar en este tiempo de aprendizaje, comunión y renovación espiritual.

Durante el desarrollo del congreso se abordó el tema central del liderazgo y el discipulado juvenil, animando a los participantes a asumir con responsabilidad su llamado a ser líderes que influyan en su generación y que formen discípulos comprometidos con Cristo.

Uno de los momentos clave del evento fue el desarrollo de 11 talleres especializados, diseñados para abordar distintas áreas relevantes para la juventud actual, entre ellas evangelismo, propósito de vida, cultura digital, compromiso social, adoración, convicciones cristianas y liderazgo en medio de los desafíos contemporáneos. Cada taller brindó herramientas prácticas y reflexión bíblica para fortalecer la fe y el servicio de los jóvenes en sus contextos personales, familiares y ministeriales.

Para el liderazgo de la Iglesia Misión Centroamericana, este congreso representó un paso significativo en la consolidación de un movimiento juvenil enfocado en el discipulado intencional. Más que un evento aislado, “Izando Banderas” fue concebido como una plataforma para levantar una generación de jóvenes comprometidos con el Reino de Dios, dispuestos a vivir su fe con convicción y a impactar su entorno con el mensaje del evangelio.

Con este primer congreso, la MCA reafirma su visión de seguir acompañando, formando y enviando a la juventud como protagonistas en la misión de Dios en medio de la sociedad.





