El pasado sábado 5 de abril de 2025, la plaza comercial de Metalío, en Acajutla, se convirtió en un punto de encuentro especial para decenas de creyentes y visitantes, gracias a la actividad evangelística organizada por los Consejos Pastorales 3-9 y 3-10 de la zona occidental.

La jornada fue el resultado del esfuerzo conjunto de 18 congregaciones pertenecientes a la Iglesia Misión Centroamericana, quienes se unieron con un solo propósito: proclamar el evangelio de Jesucristo en espacios abiertos, accesibles para toda la comunidad.

Con un espíritu de unidad y gozo, alrededor de 400 personas se congregaron en este punto clave, en medio de la actividad diaria de la ciudad, que fue aprovechado como un espacio para proclamar la fe y compartir el mensaje del evangelio.
La visión detrás de esta iniciativa fue la de salir de los espacios tradicionales de culto, llevando el mensaje de salvación más allá de las paredes del templo. Fue una oportunidad para que la iglesia se hiciera visible en la comunidad, exaltando el nombre de Dios y dando un testimonio vivo y público de su fe.

Durante el evento, se compartió un mensaje profundo y relevante basado en los pasajes de 1 Pedro 5:8 y 1 Juan 3:8, bajo el tema “Las obras perversas del diablo y el obrar poderoso de Dios”. A través de la predicación, se expuso la realidad de la lucha espiritual que muchas personas enfrentan, pero también se proclamó con firmeza la esperanza que hay en Jesucristo. El mensaje no solo confrontó, sino que también consoló a quienes lo escucharon.

Uno de los frutos más significativos de la jornada fue la decisión de fe de siete personas —incluyendo jóvenes— que decidieron entregar su vida a Cristo, reconociéndolo como su único y suficiente Salvador. Este momento de conversión fue celebrado con gozo por la congregación, siendo testimonio del poder transformador del evangelio cuando es predicado con fe y amor.
Además, se dedicó un tiempo especial de oración por los enfermos y a aquellos que enfrentan necesidades. Los ministros oraron con fervor, animando a los presentes a confiar en Dios, creyendo que Él sigue obrando en la vida de cada uno.

Este espíritu de colaboración dejó sembrado el deseo de seguir organizando actividades similares, convencidos de que el evangelismo en espacios públicos es una herramienta poderosa para alcanzar a los perdidos y fortalecer el testimonio cristiano en las comunidades.
Sin duda, esta actividad dejó una huella en la comunidad de Metalío, y también renovó el compromiso de la iglesia con la Gran Comisión. Fue un recordatorio de que el evangelio no está limitado a los templos, sino que está llamado a ser luz en medio de las plazas, calles y hogares de cada comunidad.



